A la hora de incorporar un producto en el mercado primero deberíamos decidir como enfocar la publicidad, encontrando el sentimiento adecuado a nuestro producto para ir creando emociones ligadas al producto en el consumidor, así facilitaríamos la aceptación futura del aumento en el valor añadido, ya que sin dicha emoción el consumidor solo aceptaría un bajo valor añadido, lo que se repercutiría en la obtención de menores beneficios y en la limitación del crecimiento de la empresa.